Deudos recogen restos de mineros fallecidos

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Los cuerpos de los cinco trabajadores mineros fallecidos en un derrumbe en el yacimiento de Casapalca, ubicado en la provincia limeña de Huarochirí, fueron ayer entregados a sus acongojados familiares que esperaban desde tempranas horas en las puertas de la Morgue Central de Lima.
La penosa labor para cumplir con los trámites legales, y después con el procedimiento de vestir los cadáveres, generó innumerables escenas de dolor entre los deudos de toda edad llegados desde Casapalca en un ómnibus cedido por la empresa minera.
Las primeras víctimas del accidente del pasado sábado 7 en la mina El Carmen de Casapalca que fueron sometidas a la necropsia fueron Lucio Eloy Chipana Sivipáucar (32) y Jhonston César Herrera Ccoicca (20). Los cuerpos de ambos mineros llegaron a las 23.30 horas del jueves a la morgue de Lima.
Pese a las gestiones realizadas durante toda la mañana de ayer, los familiares de Chipana Sivipáucar y Herrera Ccoicca recibieron los restos de sus seres queridos aproximadamente a las 16.00 horas. El primero fue trasladado a su vivienda en Villa María del Triunfo, mientras el segundo fue llevado por sus padres a la provincia de Chanchamayo.
Edwin Chipana Sivipáucar, hermano de Lucio Eloy, manifestó que toda su familia está apenada por esta dolorosa pérdida. Mi hermano venía trabajando cinco años en la mina de Casapalca y con su muerte ha dejado en el desamparo a tres hijos. Ahora sólo queremos dar sepultura a nuestro hermano, expresó.
Aunque la empresa Géminis y Casapalca han informado que mi hermano tenía los seguros que exige la actividad minera, nuestra familia espera que una vez superada esta etapa de dolor y duelo los responsables de las mineras cumplan con indemnizar a mi cuñada y a mis sobrinos con los beneficios de ley, aseveró.
Los familiares de Edgard Villarreal Bustíos (44), Álex Michael Taipe Huamaní (22) y Carlos Alberto Corpus Tadeo (35), víctimas que recién llegaron al borde del mediodía de ayer a la morgue, tuvieron que esperar hasta las horas de la noche para recoger los cuerpos de sus parientes.

No tenía experiencia
Cómo es posible que a mi joven hijo lo hayan enviado a trabajar a un pique exploratorio en Casapalca. Ese trabajo solamente lo hacen los mineros más experimentados. Mi hijo César recién estaba trabajando ocho meses en la mina, afirmó con lágrimas en los ojos su padre Julio Herrera Quispe. Él era alegre, trabajador y buscaba sobresalir. No logró estudiar por falta de medios, pero tenía muchas ganas de salir adelante. Mi hijo César era como mi amigo y ahora lo vamos a extrañar mucho en Chanchamayo, añadió.

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