La Selva Central tiene la palabra

Leía en un acápite de un diario conocido, las palabras vertidas por el escritor Oswaldo Reynoso, un escritor del pueblo y para el pueblo. Sin aspavientos Reynoso nos explica la poca importancia que tienen los gobiernos locales y representantes en las demás cúpulas del estado en apoyar verdaderos eventos de cultura. Sería bueno remojarles la memoria a estos señores, quizás por desconocimiento o por desidia que en décadas pasadas los pueblos cultos marcharon a la vanguardia de los pueblos civilizados.

En la actualidad, muchos, por no decir todos, han abandonado a la cultura viva y solamente se han centrado por la idolatría de vivir sumidos en lo que dejaron nuestros antepasados; desde Macchu Picchu al Señor de Sipán, de las momias, de los restos arqueológicos y otras deidades coloniales. Creen que todo eso es lo elemental de la cultura en el Perú.

¿Qué hay de la cultura viva? de la cultura de nuestro pueblo. De esa que se encuentra en los Seminarios, Ferias de Libros, Recitales de música y Poesía, Teatro, Exposición de Dibujo, Pintura y Escultura, Arte Culinario, etc.

Se debe apoyar eventos como “El I Encuentro de Escritores con sus lectores” 2008 -2009, organizado por la “Asociación de Escritores y Artistas Juan Santos Atahualpa”, que con el apoyo indesmayable de su artífice el periodista y escritor Gotardo Cervantes Mendivil. En las dos versiones brillaron por su ausencia nuestras autoridades educativas y edilicias de Chanchamayo. Muchos escritores acudieron de lugares muy lejanos de nuestra patria y el extranjero. Ni los docentes de esta parte de la selva central estuvieron presentes, a pesar de que con oficio en mano se solicito la presencia de los docentes a la mencionada Ugel.

¿Creen que sembrar cemento, asfalto, mostrar una camioneta nueva o inaugurar parquecitos es la solución? Solamente ustedes tienen la respuesta. Mientras eso pasa, seguiremos sumidos al tráfago, pesimismo y modorra como dijo González Prada en su “Discurso al Politeama”.

Se ha podido comprobar que tan mal estamos en cultura y trabajo serio en algunas dependencias. Hace unos días, y gracias a los ojos juicioso de un amigo periodista que participó en la presentación de un libro en la Biblioteca Municipal en un alejado distrito de la Provincia de Satipo. Se hizo notar de cómo están los libros. Cuál era la cruda realidad que atravesaba dicho ambiente. Era un cementerio de libros. Nadie o casi nadie la habían utilizado ni sacado de su envoltura inicial. Otros, desfasados por el tiempo y el abandono de sus responsables. No le daban el uso ni la limpieza necesaria. En cada recodo, ambiente o pasta de libro, solamente había polvo aglomerado, y a esto se sumaba la escasa visita de los estudiantes y personas ávidas a la lectura y cultura.

La educación de nuestro pueblo necesita eso, esa voz que brota de nuestra ancestral nación originaria: Asháninca, Nomatsiguenga, Yanesha, Quechua y otras lenguas que están vigentes aquí.

La Selva Central tiene sus profesionales, escritores y maestros. Desde Río Tambo, Ene, hasta Chanchamayo. Estos luchadores grafican sus experiencias en un pedazo de papel, y cuando quieren registrarlo en un texto, acuden a una dependencia a pedir apoyo para su publicación, su voz no es escuchada.

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