Los buscadores de oro devastan la selva tropical en Surinam

Parece el impacto de un meteorito: De repente, un enorme claro en la jungla, un pozo color rojizo rodeado de montículos de tierra y pilas de árboles derribados.

Pero éste no es un acto de la naturaleza. Es el resultado de la labor de menos de una decena de hombres descalzos que han removido la tierra con mangueras de agua alta presión y palas, buscando oro y destruyendo un pedazo de la selva tropical.

Los mineros cerca de un pequeño pueblo llamado Nieuw Koffiekamp, al borde del vasto interior selvático de Surinam, planeaban pasarse una semana excavando y filtrando tierra a través de tóxico mercurio. Luego de ello, a otro lugar a empezar el proceso de nuevo.

Juergen Plein, un minero de 29 años, dice que necesita el trabajo, y no conoce otra forma de obtener el metal precioso. “Yo pienso en ello. Pero lo primero es sobrevivir”, dice Plein, casi a gritos sobre el rugido de los generadores, aludiendo al daño que causa el minado.

Motivados por precios casi récords para el oro, centenares de mineros a pequeña escala están proliferando a lo largo del extremo noreste de Sudamérica. Esos mineros produjeron casi 16,5 toneladas métricas de oro en 2009, de acuerdo con el gobierno de Surinam.

Están derribando árboles, contaminando arroyos con mercurio y, en algunos lugares, erigiendo pueblos selváticos improvisados con tiendas, prostitutas e iglesias.

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