Perú: Denuncian indolencia del gobierno para enfrentar narcoterrorismo

Organizaciones indígenas de la selva central denuncian indiferencia, corrupción y abandono del Estado.

Servindi, 23 de noviembre, 2012.- Un clamoroso llamado al presidente de la República Ollanta Humala efectuó un conjunto de organizaciones indígenas de la selva central para enfrentar el narcoterrorismo, que se expande inpunemente causando zozobra y malestar entre las comunidades.

El flagelo se incrementa a vista y paciencia de las autoridades en los alrededores de Ciudad Constitución, y se expande por todo el valle del Pichis. Los jefes de las comunidades son conminados a sembrar coca o a facilitar aeropuertos clandestinos bajo amenaza, denuncia la carta abierta.

Las Fuerzas Armadas y Policiales no son de confianza de las comunidades por que éstas son testigo de numerosas acciones negativas “que rayan con la corrupción y el abuso”.

El documento es suscrito por Asociación Regional de los Pueblos Indígenas de la Selva Central (ARPI S.C.) y sus federaciones afiliadas: Central de Comunidades Nativas de la selva Central (CECONSEC), Asociación de Nacionalidades Asháninkas del valle del Pichis (ANAP) y Unión Asháninka del Valle de Pangoa (KANUJA).

Asimismo, el Consejo de Comunidades Asháninkas del Valle de Marankiari (CONAVAMSAT), la Federación de Comunidades Nativas del Bajo Perené (FECONABAP) y la Organización Asháninka del Río Apurímac (OARA).

Se recrudece escenario de violencia

El clima de violencia que se agudizado desde los primeros meses de 2012 provoca zozobra en la población indígena que no puede dejar de recordar los momentos traumáticos vividos en décadas pasadas.

Los ataques narcoterroristas que han causado muertes, heridos y mutilados entre los miembros de las fuerzas armadas y policiales también alcanzó a la comunidad indígena uno de cuyos miembros fue abatido en su calidad de policía indígena.

El incremento masivo de la siembra de coca se realiza en complicidad con grupos armados como Sendero Luminoso que se muestra servil a los intereses del narcotráfico.

Un pueblo pacífico que se defiende

En 1989 se conformó el Ejército Ashéninka en el Gran Pajonal para combatir a Sendero Luminoso. En diciembre de 1989 el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) asesina al Pinkatzari Alejandro Calderón, por lo que, su hijo Alcides Calderón decide restituir los Ovayeri.

Los Ovayeri o guerreros asháninkas fueron puestos al mando de los pirishikos, “últimos depositarios de los invenki de la guerra y las técnicas de combate ancestral” indica el comunicado.

Fuente: Servidin.org

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