Una aventura en Chanchamayo: La Ruta del Café

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El Perú tiene rutas inexploradas aún por el turismo masivo y una de ellas es la Ruta del Café en La Merced, Chanchamayo. Peru.com realizó este recorrido y descubrió que no tenemos nada que envidiar a otros países que ya explotan esta alternativa ecoturística y vivencial.

Justamente para impulsar este destino, dirigido a los viajeros ávidos de experiencias ligadas a la naturaleza, es que la región Junín invitó a un grupo de selectos periodistas -entre ellos este humilde redactor- a conocer la ruta y vivir la experiencia.

Para empezar este viaje, abordamos un ómnibus interprovincial que nos trasladó hasta La Merced, capital de la provincia de Chanchamayo, ubicada a 305 kilómetros de Lima. El viaje dura unas 8 horas por la Carretera Central, y si se hace en un bus cama y de noche, el periplo casi no se siente pues uno se la pasa durmiendo todo el camino.

Al llegar temprano por la mañana, un sol abrasador nos da la bienvenida -a diferencia del frío amanecer de Lima-, con una temperatura que casi llega a los 30 grados, típica de ceja de selva. Es obvio que la ropa ligera se hace casi una obligación para evitar la deshidratación y el sudor excesivo.

Si usted se pregunta por qué la Ruta del Café se realiza en esta zona del país, pues es muy simple: la provincia de Chanchamayo es la primera productora de café del Perú, con el 28% de la producción nacional. Sobran más explicaciones.

Iniciamos la Ruta del Café

Ahora sí, junto a nuestros amables anfitriones de la región Junín, encabezados por Tomás Ráez, jefe de la Dirección Regional de Turismo de Chanchamayo, partimos en un vehículo más pequeño hacia la Ruta del Café, que –cabe aclarar- no es el típico recorrido que hacen las agencias turísticas de la zona por algunas empresas procesadoras de café para la degustación y compra del grano.

La ruta que nosotros haremos será otra que prácticamente no es explotada en los tours locales. Cabe indicar que en la comitiva, aparte de los periodistas invitados, nos acompañaron dos misses de la región: la Miss Chanchamayo y la Miss Café, quienes hicieron el viaje más agradable y divertido.

Tras algo más de una hora de camino nos internamos en el valle de Chanchamayo para visitar los antiguos fundos de los descendientes de los colonos de italianos que llegaron a esta zona en 1873 por un convenio con la Peruvian Corporation, con el fin de trabajar en el comercio y la agricultura.

Primera parada: El Fundo Brasil

Algunas de estas haciendas del siglo XIX aún conservan las construcciones originales de la época y están muy bien conservadas. El primer lugar que visitamos fue el Fundo Brasil, fundado por el italiano Giuseppe Signori en 1877.

La familia Signori en pleno no recibió con las vestimentas típicas de los colonos italianos y con vasos de un delicioso jugo de naranja helado y recién exprimido para mitigar el calor chanchamayino que ya arreciaba al mediodía.

Claro está, las naranjas eran del lugar, donde también se cultiva principalmente el café. “Acá, en esta zona de la colonia italiana, que está en altura, se produce más lo que es el café, también los plátanos, hay una especie de papa que se llama racacha y la yuca por supuesto”, nos dijo Bertha Signori Zucchetti, una de las integrantes del clan familiar.

Luego, nuestros anfitriones nos invitaron a pasar a la casa de la hacienda, ya que nos tenían preparado un desayuno con productos oriundos del lugar: Yucas fritas que se podían untar con miel de abeja de sus propios panales, pan recién preparado en un horno artesanal, mermelada de piña casera, además del delicioso café del fundo. Y claro, más de su espectacular jugo de naranja.

En realidad este fue uno de los desayunos más deliciosos y perfectos que puedo recordar. Y esta misma experiencia podrían vivirla los turistas que recorrerán esta ruta en el futuro cuando pueda ser habilitada.

“Sería muy bueno que se implemente un circuito turístico en la zona, sería un tipo de turismo vivencial, porque si tu te das cuenta aquí las casas no tienen la comodidad para ofrecer un turismo regular, pero sí tenemos muchas cosas por explotar aún. Ojalá que el gobierno tome también parte de esto”, señaló Bertha Signori.

Para Tomás Ráez, jefe regional de Turismo de la zona, el valle de Chanchamayo y Satipo “son excelentes para el ecoturismo”. “En este momento se esta vendiendo rutas especificas sobre este tema, vista de flora y fauna de la Selva Central, pero no trabajamos específicamente con el café, no le estamos dando la importancia que tiene. Gracias al apoyo que le está dando el gobierno regional de Junín, recién estamos viendo un futuro mejor”, expresó.

En el Fundo Brasil había, además de plantaciones de café, diversos árboles frutales y se podía visitar las parcelas, el horno artesanal de pan y ver los animalitos que allí criaban.

La ruta sigue con el Fundo Monterrico

El tiempo pasaba rápido y teníamos que partir para seguir con nuestra visita al siguiente destino: el Fundo Monterrico. Allí nos recibió la matriarca de la familia Amelia Tremolada, quien nos contó que sus abuelos vinieron al Perú en 1875 y compraron el predio donde hoy se ubica la hacienda.

“Tenemos 800 hectáreas. Mi abuelo murió en 1906 y él empezó a construir esta casa que tiene más de 100 años”, cuenta doña Amelia a los periodistas que la visitamos.

Después, uno de los encargados de las labores en el fundo nos explicó cómo era el proceso para que el café verde esté listo para ser tostado, pues primero tiene que fermentarse por 24 horas para que suelte la goma que tiene.

Entre los principales tipos de café que se producen en la zona están el café Bourbon Rojo, el Azul y el café bolita. También nos mostraron una antigua rueda usada en el fundo para triturar caña y producir licor. Una reliquia.

El proceso del café

El final del recorrido fue en la planta de Chanchamayo Highland Coffee, una de las principales empresas comercializadoras de este grano, que ya exporta a diferentes mercados mundiales, gracias a la calidad del café chanchamayino.

Guiados por José Jorge Durand, gerente de Comercialización de esta compañía, pudimos conocer todo el proceso del secado del café, el molido, el envasado y su comercialización, además de las diversas fases por las que pasa el café recién cosechado.

También realizamos un recorrido por sus instalaciones, donde no solamente producen café, sino también algunos productos derivados, como licores a base de este grano. Además se han especializado en la producción de frutas secas y hasta chifles, los cuales ya deleitan paladares foráneos.

Al conversar con José Jorge Durand, éste nos reveló el secreto del por qué el café de Chanchamayo es considerado uno de los mejores del mundo. “Nuestros agricultores están ubicados entre los 1,330 y 1,900 metros sobre el nivel del mar, estas altitudes le dan una característica muy especial en taza al café. Porque cuando el café es de mayor altura, tiene más cuerpo, más aroma. Si el café es de zona baja, el aroma es bajo, el cuerpo es suave. Por eso podemos competir con los cafés más finos del mundo”, señala con orgullo.

Entre los principales mercados de Chanchamayo Highland Coffee, están Francia, Suiza, Finlandia, Dinamarca e Italia. “Y con esto del TLC también Estados Unidos”, añade Durand.

Tras comprar algunos kilos de café y licores de la zona que nos habían encargado muy especialmente desde Lima, terminamos la Ruta del Café muy cansados pero satisfechos por la experiencia vivida. Sin duda este recorrido ecoturístico – vivencial basado en el café podría convertirse en una novedosa opción, ante las ya tradicionales visitas a las cataratas o a los viveros de Chanchamayo. Prometemos volver muy pronto y hacer de nuevo la Ruta del Café.

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