Violencia familiar en selva central es por machismo y alcoholismo

El machismo y el alcoholismo constituyen las principales causas de violencia familiar en las ciudades de Satipo, Mazamari y Pangoa (Junín), que forman parte de la selva central, informó hoy la ONG Acción por los Niños.

Tras un recorrido para conocer de cerca la problemática y contribuir con soluciones, la organización indicó que se tuvo conocimiento de casos de maltrato, abandono y abuso contra mujeres, niños y adolescentes.

Uno de los casos fue el narrado por Celinda Armas, una mujer de la etnia asháninka, testigo directo de las agresiones que sufrió su hermana.

“El marido de mi hermana le dice ya estás aprendiendo muchas cosas, no quiero que vayas a trabajar y empieza a golpearla y le amenaza hasta con cuchillo… Luego mi hermana aparece con la cara ennegrecida. También golpea a sus hijos”.

Lourdes Febres, coordinadora general, explicó que en muchos de los casos las mujeres no denuncian porque tienen la autoestima muy baja, por lo que se debe trabajar en su fortalecimiento y promover una mayor vigilancia social.

“Es una mujer que ha sido tan golpeada, ha sido tan afectada psicológicamente que va a llegar un momento en que ella misma no va a tener las fuerzas suficientes para ir y sentar una denuncia”, refirió.

Juan Carlos Meléndez, facilitador del Centro Emergencia Mujer, cuyo trabajo consiste en prevenir y controlar los casos de violencia sexual y familiar de su comunidad, manifestó que el alcoholismo del varón es origen del problema.

“Consumen mucha cerveza, pierden el control, evaden la responsabilidad de la casa. La víctima es la mamá. El varón dice ´cuidadito que tú me denuncies, si tú me denuncias, yo te mato. Te hago desaparecer´. Entonces la víctima a veces tiene miedo, pero ni bien veo lo que ocurre le digo a la víctima que comunique y le ayudo a denunciar”, señaló.

Según Ruperto Choquehuanca, jefe de la Defensoría Municipal del Niño y Adolescente de Mazamari, viven en un pueblo de 14,600 habitantes y donde se consume 10,000 cajas de cerveza mensuales.

“Es una cifra altísima, a consecuencia de eso no se cubre la necesidad básica y los hijos sufren para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y son víctimas de violencia familiar en sus hogares porque sus padres se pelean”, advirtió.

La regidora de Satipo, Teresa Fano, reconoció la carencia de una casa refugio donde las mujeres maltratadas puedan permanecer hasta solucionar sus problemas.

Ante estas situaciones, Acción por los Niños lanzó la campaña “Dibujando una sonrisa para crecer sin violencia”, que busca sensibilizar a la opinión pública y, sobre todo, a las autoridades sobre el tema e implementar un plan concertado de lucha contra la violencia familiar en todas sus formas.

“Dibujando una sonrisa para crecer sin violencia” lleva el mensaje para lograr que las personas se recuperen, se traten bien, sin violencia, no solo del padre a la mamá sino también de los niños a las niñas, de las autoridades a la población y de la población hacia las autoridades, agregó Nelly Zubia coordinadora de programas de la ONG.

Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) de 2008, el 70 por ciento de las mujeres refiere que el esposo o compañero ejerce alguna forma de control sobre ellas.

En Loreto, Huancavelica, Tacna, Madre de Dios, Moquegua y Junín se presenta con más fuerza esta situación. La encuesta también refiere que el 22% de las mujeres manifiesta que su pareja dijo o hizo cosas para humillarla delante de los demás.

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